¿Cuál es el significado de "riesgo" en el manejo de residuos sólidos municipales?

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Juan Antonio Araiza-Aguilar
Silke Cram-Heydrich
Naxhelli Ruiz-Rivera
Oralia Oropeza-Orozco
María del Pilar Fernández-Lomelín
María Neftalí Rojas-Valencia

Resumen

Dentro del tópico de los residuos sólidos urbanos (RSU), conceptos clave como riesgo, impacto y peligro se han utilizado indistintamente, con significados y alcances imprecisos, que ocasionan visiones parciales o segadas de las políticas municipales de gestión de esos residuos. Este artículo analiza el uso de diversos significados del concepto de riesgo y de sus componentes, a través del análisis de la literatura científica que aborda el tema de los RSU publicada entre 1970 y 2020. La literatura revisada se clasificó desde la perspectiva del manejo de los residuos en términos de enfoque, alcance temporal-espacial, tipo de receptor de los daños y otros. Se propuso también un marco de referencia para definir e integrar rigurosamente los componentes de riesgo asociados a esta categoría de residuos sólidos. Se encontró que no existe un lenguaje común para abordar el riesgo asociado con los residuos sólidos, ya que cada autor lo analiza desde una visión que depende de su área de interés. Se identificaron cinco enfoques del riesgo:  i) ambiental y ecológico; ii) epidemiológico y sanitario; iii) ergonómico u ocupacional; iv) químico y tecnológico. También se identificó otro concepto como el impacto o seguridad ambiental, para referirse a las afectaciones sobre los ecosistemas en un contexto genérico. En términos de alcance espacial, la revisión de publicaciones científicas sobre riesgos relacionados con los RSU destaca que el número de artículos producidos ha crecido exponencialmente desde la década de los ochenta, con un marcado repunte a principios de la década de los noventa, lo cual, posiblemente se debe a que este período (1990-1999) fue designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como la Década Internacional para la Reducción de Desastres Naturales. Además, muchas de las políticas desarrolladas durante este período incidieron dentro de los riesgos antrópicos inherentes al manejo de los desechos sólidos. En cuanto a la distribución geográfica del origen de las publicaciones revisadas, el 69% consistió en estudios de caso (26% de Asia, 22% de América, 15% de Europa y 6% de África). Gran parte de las publicaciones abordan la etapa de disposición final, específicamente en tiraderos a cielo abierto o rellenos sanitarios, que son los métodos más comunes para disponer residuos en el mundo. Respecto al tipo de receptor del daño, 43% de las publicaciones analizadas identificó a los humanos como el receptor principal, con afectaciones que pueden ser causadas por contacto directo o indirecto, p.e. por inhalación, ingestión, contacto dérmico, y por exposición a vectores transmisores de enfermedades. La atmósfera fue mencionada como receptora en 13%, al modelar la dispersión de un contaminante específico, como el metano o compuestos orgánicos volátiles. El agua fue considerada como receptora en 9% de los trabajos que abordaron principalmente la dispersión de los lixiviados y su efecto sobre las aguas subterráneas, dejando de lado la contaminación de las aguas superficiales. La vegetación fue considerada como receptora del daño en tan solo el 3%, con artículos que analizaron el daño a las especies vegetales, particularmente por la entrada de gases a los tejidos durante la fotosíntesis y la respiración. Desafortunadamente el suelo y la fauna no se han considerado como receptores primarios de daño, a pesar de que los desechos se depositan directamente sobre el suelo; en cambio, la fauna se ve más como un vector que causa malestar, enfermedad o daño. Al final del trabajo se propone un esquema conceptual del riesgo con relación a los RSU y se define el riesgo como el daño o la pérdida potencial de un componente propenso, que surge como resultado de la interacción de un elemento vulnerable (ser humano, flora, fauna o infraestructura) frente a una amenaza, que justamente son los residuos sólidos. Este riesgo puede ser amplificado o regulado por elementos como la tecnología, la normativa, la gestión y algunas variables ambientales.


Se concluye que, de los cinco principales enfoques identificados sobre el riesgo asociado a los RSU, no existe un lenguaje común en el manejo de los conceptos del riesgo, aunque sí hay un consenso en considerarlo desde el punto de vista antropogénico, particularmente dirigido a los efectos adversos al ser humano, por lo que también deben incluirse otros receptores como la vegetación, la fauna y el suelo. Dado que el análisis del riesgo es muy complejo, en la mayoría de las publicaciones, preferentemente se establecen modelos sobre la amenaza, muy poco para la vulnerabilidad y casi nunca se determina el riesgo de manera integral; por ello se propone un marco conceptual para aplicarlo en todas las etapas de manejo de los residuos y poder entenderlo de una manera más sencilla.


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