Ramírez Bernal: Edward Brooke-Hitching (2018). El Atlas Fantasma: grandes mitos, mentiras y errores de los mapas. Blume, Barcelona, 256 pp., ISBN 978-84-16965-26-7

Edward Brooke-Hitching , autor del libro Fox Tossing: And Other Forgotten and Dangerous Sports, Pastimes, and Games (2015), publicó este año la traducción al español de un libro de mapas con un carácter un tanto excepcional. El Atlas fantasma es un libro en donde se compilan fantasmas cartográficos; es decir, países, islas, montañas, seres marinos, incluso continentes enteros, entre otros elementos que, aunque se tiene hoy la certeza de que no existen, por mucho tiempo se los creyó reales.

Hay un elemento en común en estos dos libros de Brooke-Hitching: al autor parece interesarle de manera especial el fenómeno del olvido. En el primer caso, el olvido de ciertos deportes excéntricos que, de manera muy naturalizada, formaban parte de la vida cotidiana, pero que por ciertas circunstancias (principalmente porque eran extremadamente peligrosos), dejaron de practicarse. Y en el caso del libro que nos ocupa, el tema central es cómo ha operado el olvido de aquellos elementos que alguna vez ayudaron a configurar la idea que se tenía del mundo, pero cuya certeza de su existencia se ha desplomado con el paso de los años. En sus palabras: “Este que aquí presentamos es un atlas del mundo, pero no de cómo siempre ha existido, sino de cómo se creía que era” (p. 8).

En una breve introducción al Atlas, Brooke-Hitching manifiesta una cierta nostalgia contra este olvido cuando indica que “estas tierras inventadas están pidiendo a gritos vuelvan a ser examinadas” (p. 9). El autor considera que la historia de la cartografía no se ha detenido a reflexionar lo suficientemente acerca de este problema, descartando su estudio por considerarlos fallas de los actores que las realizaron. Sin embargo, este tipo de estudios no es del todo novedoso si consideramos que ha existido una tendencia de los historiadores de la cartografía a estudiar los mapas no solamente por la veracidad de los datos consignados, sino por el imaginario que está depositado en ellos. Denis Cosgrove señala, por ejemplo, que:

La medida en el diseño de los mapas no está restringida a lo matemático; bien puede ser espiritual, político o moral. En el mismo sentido, el registro del mapa no está confinado a lo archivístico; también incluye lo recordado, lo imaginado, lo contemplado. El mundo que se configura a través del mapa puede entonces ser material e inmaterial, recordado o proyectado (Cosgrove, 1999, p. 2).

Por su parte, sin profundizar demasiado en cuestiones teóricas, lo que Brooke-Hitching nos ofrece es una compilación de casos ejemplares y llamativos, un atlas en donde podemos leer con gran interés las historias de cómo se gestó algún elemento dentro de la cartografía y cuáles fueron las circunstancias que llevaron a corregir el error de su existencia. Más que un estudio exhaustivo y sistemático, este libro es una invitación a profundizar en las investigaciones que rodean siempre al fenómeno del diseño de una cartografía. Pero también a evaluar las diferentes motivaciones que llevan a alguien a consignar algo sobre un mapa. Sobre todo, este libro nos lleva a considerar las expectativas vertidas por una sociedad y que determinan en gran medida la creación de estas imágenes.

Pero los fantasmas cartográficos del libro no son todos iguales y distintos tipos de espejismos se describen en él. Por ejemplo, tenemos los fantasmas que advierten de estrechos y rutas comerciales que los navegantes deseaban encontrar, hasta el punto de la obsesión, para agilizar sus viajes marítimos; tal es el caso del Estrecho de Anián o el Mar del Oeste. También hallamos los lugares que constituyen más que una ficción, la construcción de todo un aparato filosófico que ha logrado perdurar durante siglos y que indican la visión de utopías perdidas pero que se ansiaba reencontrar, como la Atlántida (que, apunta el autor, ha despertado incluso una insulomanía específica), la Ciudad de los Césares, el Paraíso Terrenal o El Dorado. Incluso podemos encontrar en el libro la descripción no de lugares sino de seres maravillosos que supuestamente habrían habitado tanto la tierra como el mar, como es el caso de los monstruos de la Carta Marina de los países nórdicos, elaborada por Olaus Magnus e impresa en 1539, las criaturas del Mapa de las Crónicas de Nuremberg (1493) o los llamados Gigantes de la Patagonia.

No debe de pasar inadvertido que una buena cantidad de los casos que se describen en el atlas se trataban de islas, montañas o continentes que fueron avistadas de manera errónea (o incluso por franco engaño) por los navegantes y exploradores, pero que al ser consignadas en el mapa se les otorgaba automáticamente un status posterior de realidad, que en muchos casos consiguió perdurar por siglos.

Esta situación nos lleva a la siguiente reflexión: si de los fantasmas cartográficos expuestos en el libro muchas veces no se podía tener una confirmación visual que diera cuenta de su existencia ¿por qué el hecho de que estuvieran dibujados en los mapas bastaba para que se les confiriera ese carácter de veracidad? En ese sentido, vale la pena destacar que el libro se encuentra ricamente ilustrado. Este hecho no carece de interés si se toma en cuenta que la manera en las que las visiones de mundo compiladas en esta obra, aunque hoy se consideran descartadas, habrían logrado subsistir precisamente porque eran imágenes que por sus cualidades gráficas fueron especialmente significativas. En este caso, en tanto imágenes cartográficas, se puede plantear la siguiente pregunta: ¿cuál es la cualidad de los mapas que los hace ser aparentemente objetivos y creíbles?, ¿qué expectativas hemos depositado en ellos que logran configurar nuestra idea del mundo?

En el mismo sentido, Christian Jacob reflexiona acerca del poder que tienen los mapas y al referirse especialmente a los hechos en el pasado y que hoy se considerarían erróneos, también se pregunta: “¿Por qué los mapas fueron capaces de tener tanta autoridad si, de acuerdo con nuestros estándares modernos, estaban tan obviamente equivocados?” (Jacob, 2006, p. xiii). Jacob propone que el poder de persuasión, es decir, la retórica contundente que tienen los mapas, nos obliga a hacer una investigación acerca de los códigos compartidos entre las instituciones y actores individuales que los crean y el público al cual estaban destinados y que los aceptaban como una autoridad casi indiscutible para configurar su visión del mundo. Es profundamente significativo que estos códigos siempre son expresados como imágenes y, por tanto, el libro de Brooke-Hitching también nos propone, si bien de manera colateral, hacer una reflexión acerca del poder intrínseco de las imágenes.

El libro parece muy diferente a otros textos académicos, probablemente porque su autor es también un personaje un poco fuera de lo común. Brooke-Hitching no es un geógrafo o un investigador universitario. Como se constata en su página de internet, el autor de este libro se dedica a hacer documentales independientes, además de ser guionista de un programa de la cadena de televisión inglesa BBC. Sin embargo, este hijo de un comerciante de libros antiguos es miembro de la Royal Geographical Society, de la British Cartographical Society y de la International Map Collectors’ Society. Podríamos pensar que en la propia figura del autor hay algo de nostalgia y un intento de resistir al olvido, al ser una mezcla sui generis de coleccionista especializado, connoiseur y anticuario.

Este libro es también una invitación a no creer que los fantasmas cartográficos son un tema del pasado: “Me pregunto cuántos fantasmas permanecen escondidos, pero a la vista, en los mapas murales de todo el mundo; qué isla, qué monte, qué obra de una nación imaginaria permanece escondida bajo el aspecto de ser real, disfrutando de una tranquila inexistencia, esperando a ser desenmascarada” (p 11.) De esta manera, nos obliga a reflexionar como, aún en la actualidad, pensar en la imaginación como un acto de creación dotado de cierto poder es indispensable para nuestras investigaciones.

REFERENCIAS

1 

Cosgrove, D. (1999). Mappings. London: Reaktion Books.

2 

Jacob, C. (2006). The Sovereign Map. Theoretical Approaches in Cartography Throughout History. Chicago: The University of Chicago Press.

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