Pinzón Ríos: Thomaz, Luís Filipe Ferreira Reis. La expansión portuguesa: un prisma de muchas caras. Bogotá: Universidad de los Andes. 325 pp. ISBN 978-958-774-347-0

En 2013, Luís Filipe Ferreira Reis Thomaz fue invitado a Bogotá para participar en la Feria Internacional del Libro e impartir una conferencia en la Universidad de los Andes en el marco del encuentro “Los viajes portugueses: fronteras de tres océanos”. Esto debido a que se trata de uno de los historiadores más reconocidos de Portugal, cuyas investigaciones han sentado las bases de los estudios recientes sobre la expansión portuguesa en Asia.1

Tras su visita a Colombia, Thomaz envió a los organizadores del evento distintos avances de lo que inicialmente se había pensado como un artículo, aunque por sus dimensiones y objetivos terminó conformando el libro que reseñamos. La expansión portuguesa: un prisma de muchas caras se trata de un trabajo que, más allá de intentar explicar los procesos de avances marítimos y comerciales de la monarquía lusa, desde la época medieval hasta los inicios de la moderna, tiene como objetivo exponer y repensar dichos procesos a partir de dos tipos de trabajos. El primero se trata de la bibliografía más actualizada que sobre el tema el autor pudo echar mano, hecho que incluso dio título a este trabajo, pues Thomaz explica que este es un prisma que representa “un compendio bastante completo de las investigaciones más recientes” sobre dicho tema (Thomaz, 2016, p. 19). El segundo grupo de fuentes de las que echó manó fueron las crónicas de época (en su mayoría publicadas) que hacían referencia a las avanzadas lusas. Pero más allá de recurrir a las relaciones conocidas y ligadas a los proyectos oficiales, Thomaz revisa también las narraciones de avances fortuitos o fallidos de personajes menos conocidos, como mercaderes o aventureros, a fin de rediscutir dicho proceso de forma más objetiva, pues “son los proyectos fallidos y los éxitos fortuitos los que al fin reducen a los ideólogos y dirigentes a su dimensión humana” (Thomaz, 2016, pp. 24-25). Este libro es, por tanto, un intento por rediscutir, y en ocasiones cuestionar, el tema de la expansión portuguesa, a la vez que se busca lograr mayor objetividad en temas que han recibido interpretaciones un tanto románticas y que convierte a algunos personajes en superhombres con visiones profética (como es el caso del infante don Henrique) cuando en realidad es necesario reducirlos a sus dimensiones humanas (Thomaz, 2016, pp. 11-12).

El hecho de que este trabajo fuera publicado en Colombia muestra una intencionalidad por difundir el tema de la expansión portuguesa entre un público hispanoamericano, hecho relevante debido a que usualmente las fuentes en castellano sobre dicha temática se incluyen en compilaciones sobre la Época Moderna,2 mientras que trabajos más especializados por lo general se publican en portugués o inglés.3 Por otro lado, de manera implícita, este trabajo permite dimensionar geográficamente la relevancia de las aventuras lusas, ya que es frecuente que las compilaciones hechas sobre la historia de iberoamérica colonial hagan referencia a Brasil, aunque no siempre se le vincule a los otros espacios donde Portugal estableció intercambios e, incluso, asentamientos. Esto, además, permite dimensionar espacialmente las redes y enemistades a las que los portugueses hicieron frente en relación con otras potencias europeas que también extendieron su presencia sobre los mares y territorios africanos, asiáticos y americanos.

Tras una presentación en la que se narra la estancia de Thomaz en Colombia, las razones para ello y la forma en la que se recibieron las entregas de su trabajo, este libro se compone de veinte apartados divididos en cuatro secciones ordenadas temática y cronológicamente. La primera se centra en el contexto medieval que llevó a Portugal a dirigir su mirada al Atlántico y comenzar los avances hacia otros territorios allende el mar como consecuencia de sus propias condiciones en comparación con otros reinos. En la segunda sección se explican los procesos de avance, vistos desde los propios intereses y conflictos políticos en los que la monarquía portuguesa estuvo envuelta, y que permiten rediscutir acerca de sus intencionalidades. En la tercera sección se explica el proceso de avance luso por el Índico, las razones que permitieron el establecimiento de contactos e intercambios con las costas asiáticas, así como los conflictos y competencias que se presentaron ante otras coronas europeas que paulatinamente también extendieron sus redes en aquellas regiones. Finalmente, en la última sección se explica el papel de Brasil en la expansión tanto atlántica como continental, sin perder de vista sus vínculos con el resto del imperio luso, en especial con las costas africanas. El libro, además, cuenta con ocho mapas elaborados por el autor que ilustran, de manera general, los territorios a los que se hace referencia.

Como antes se indicó, una de las intencionalidades y riquezas de este trabajo es que intenta arrojar nueva luz sobre los procesos de avance portugueses y explicarlos a partir de los procesos políticos, económicos y geográficos de la época. Ejemplo de ello es la comparación que Thomaz realiza de las condiciones en las que se encontraban los reinos ibéricos para así entender que, mientras que Castilla y Aragón dirigían sus intereses hacia tierra adentro, los de Portugal se dirigían al mar. No obstante, esto lo hace para mostrar cómo los avances lusos hacia las costas de la Berbería persiguieron fines más ligados a los procesos de cruzada y a la conquista del reino de Fez que objetivos exclusivamente mercantiles, aspecto este último que más se ha mencionado por haberse llevado a cabo después de los acuerdos con inversores italianos. En el siguiente apartado el autor reconsidera que los avances portugueses sobre Ceuta, más que ser un proyecto del infante don Henrique para sentar las bases de futuras rutas marítimas, en realidad buscaban la eliminación de una base morisca que posteriormente sirvió como escala para mantener contactos con Sicilia y, más adelante, para las navegaciones que alcanzaron el Cabo Bojeador. Esto le permite demostrar que la toma de Ceuta, más que el inicio de la expansión europea forma parte de diversas incursiones que se hicieron por la Berbería, de las cuales algunas terminaron siendo ocupaciones duraderas. Lo anterior también lleva a reconsiderar que los reconocimientos de las costas africanas también tuvieron fines de cruzada, pues se buscaba contactar con el reino cristiano del Preste Juan para así encerrar al islam del norte de África. En dicho avance se logró superar el Cabo Bojeador, se reconocieron y ocuparon algunas islas atlánticas y dieron inicio tratos mercantiles. La participación de los florentinos en dichos acuerdos llevó a planear la posibilidad de alcanzar las riquezas de Catay y Cipango de las que habló Marco Polo.

El avance portugués por el Índico y las costas del este asiático se explica en la tercera sección, tanto a partir de las políticas y proyectos de la misma monarquía y de los cambios que se presentaron en su interior (como fue el caso de la Unión de Coronas y su posterior separación) como a partir de los conflictos con otras monarquías por los mercados de ultramar. Y como se explica al inicio de este trabajo, más que hacer referencia a los registros oficiales, Thomaz intenta destacar el papel de las personas que, de forma más directa y con intereses particulares, se asentaron y participaron en los tratos por el Índico y las costas de China, como fue el caso de los “casados”, los “mestizos”, e incluso las órdenes religiosas (en especial la de los jesuitas), que paulatinamente extendieron su presencia e influencia en aquellas regiones.

Finalmente, Thomaz analiza la situación de Brasil en el contexto de las avanzadas portuguesas. Más allá de explicar los primeros contactos con dicho territorio, las forma en la que se ocupó y modificó su administración, las redes comerciales de sus principales productos, los ataques de otras potencias europeas y las políticas defensivas establecidas, el autor explica su papel y transformaciones en la perspectiva de procesos y espacios más amplios que, incluso, repercutieron en las costas africanas. Esto hace que se muestre un Brasil integrado a las redes del imperio luso, relación que además se modificó a lo largo del tiempo, pues pasó de ser una zona marginal al territorio de ultramar más relevante para la monarquía portuguesa.

Aunque La expansión portuguesa: un prisma de muchas caras es un trabajo basado en fuentes secundarias, así como en crónicas de época, vale la pena reiterar que su relevancia radica en invitar constantemente a replantearse temas que si bien han sido previamente estudiados merecen nuevas miradas y preguntas. En especial, Thomaz reitera que esos replanteamientos se alejan de las posturas oficiales o románticas para mostrar los procesos históricos como eventos humanos. Y un aporte relevante de este trabajo que no debe perderse de vista es la dimensión geográfica que conlleva, pues no únicamente se mencionan territorios en los que Portugal extendió su presencia, sino que también se revisan dichos espacios y sus transformaciones en cuanto a la percepción y registros que se tenía de ellos, el uso que se les daba y las reformas que en torno a ellos se llevaron a cabo conforme lo exigieron los contextos políticos, económicos y sociales, así como el conocimiento geográfico que los registraba. Replantear el tema de la expansión portuguesa dio a Thomaz pretexto para llevar a cabo este tipo de ejercicios reinterpretativos y por ello vale la pena revisar su trabajo con detalle.

REFERENCIAS

1 

Bethell, L. (Ed.). (1990). América Latina Colonial (10 vols.). Barcelona: Crítica.

2 

Boxer, C. R. (1969). The Portuguese Seaborne Empire 1415-1825. New York: Alfred A. Knopf.

3 

Lucena, M. (Ed.). (2002). Historia de Iberoamérica (3 vols.). Madrid: Cátedra.

4 

Subrahmanyam, S. (1995). O império asiático português, 1500-1700: uma história política e económica. Lisboa: Difel.

5 

Thomaz, L. F. F. R. (1994). De Ceuta a Timor. Lisboa: Difel.

Notes

[1] Uno de sus trabajos más conocidos es Thomaz (1994).

[2] Ejemplo de ello son los trabajos coordinados por Bethell (1990), de los cuales solo los volúmenes 2, 3 y 4 hacen referencia a la Época Moderna y a América Colonial, o Lucena (2002), de los que únicamente el volumen 2 se centra en Iberoamérica siglos XVI-XVIII.

[3] Entre los trabajos clásicos sobre dicho tema, además de los de Thomaz, pueden mencionarse Boxer (1969) o Subrahmanyam (1995).

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