Sánchez-Crispín, Alvarado-Sizzo, and Propin-Frejomil: Estructura territorial del turismo en Santiago, Nuevo León, México


INTRODUCCIÓN

En distintas latitudes, y en los últimos 50 años, las actividades de recreación y turismo se han incrementado notoriamente tanto en escenarios urbanos como en áreas litorales. Aunque en el mundo contemporáneo coexiste una diversidad de actividades turísticas, varias de ellas de poca edad cronológica (Tretheway y Mak, 2006), las ciudades y las playas -en particular las tropicales- continúan como núcleos de atracción preferencial para millones de viajeros. Sin embargo, en tiempos recientes, se ha promovido la visita a lugares diferentes a los escenarios estereotipados del turismo añejo: zonas rurales, áreas naturales protegidas, pequeñas ciudades, santuarios y sitios con magnetismo espiritual, entre otros. Son los nuevos segmentos del mercado, de nomenclatura variada, como turismo de naturaleza o de intereses especiales, entre otros (Trauer, 2006).

El turismo se ha convertido una actividad económica con gran relevancia a nivel global; en las últimas décadas tanto la llegada de turistas a nivel mundial como los ingresos por turismo se han incrementado de manera exponencial de acuerdo con datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT, 2017). Considerando la magnitud y alcances del fenómeno, el cual es transversal a varias dimensiones de la realidad contemporánea, no se puede limitar su definición al plano económico. Vera (1997) lo define como una práctica social basada en lo espacial; genera riqueza y se ha convertido en una actividad económica capaz de estructurar territorios a diferentes escalas. El componente espacial del turismo también aparece en el sistema turístico propuesto por Leiper donde se señala la existencia de un territorio de origen (del que parten y al cual retornan los turistas) y un territorio destino (al cual llegan los turistas) conectados a través de rutas de tránsito y medios de transporte; entre ambos territorios se genera una interacción entre los diferentes ambientes: físico, cultural, social, económico, político y tecnológico (Leiper, 1979). Sharpley (2011) señala que una explicación completa del fenómeno turístico requiere de la comprensión de múltiples movilidades: de personas, de capital, de cultura, de información, de bienes y de servicios, por lo que el autor caracteriza al turismo como un hecho social indefinible y que es básicamente una faceta de la movilidad humana.

Un elemento fundamental del sistema turístico es el destino, concepto que se refiere a un punto sobre la superficie terrestre (localidad, región, país) que constituye el propósito central del viaje de una persona o grupo de personas. Además de los recursos -naturales, culturales o inmateriales-, un destino debe contar con la infraestructura necesaria para el alojamiento, alimentación, información, entretenimiento y la realización de actividades recreativas en función de las características territoriales específicas de cada lugar (Valls, 2000). El estudio de la configuración espacial de los destinos turísticos proporciona una base sólida para comprender el funcionamiento e implicaciones de la economía del turismo, por ejemplo, en la gestión adecuada de los recursos con funcionalidad turístico-recreativa y el desarrollo de planes de gestión con miras al crecimiento sostenible del sector. La revisión de los destinos turísticos desde la perspectiva territorial permite también acercarse a la perspectiva del sujeto: la participación de los diferentes actores en las diversas etapas del viaje y la percepción tanto de visitantes como de locales respecto de la actividad turística. El territorio turístico es ante todo una construcción social, producto de las relaciones sociales y las relaciones entre la sociedad y la naturaleza (Bejarano, 2009)

Aunque en geografía existen nociones centrales, como alcance, dimensión y selectividad territorial, para examinar el arreglo que origina cualquier actividad económica en un espacio determinado, los conceptos de estructura y organización territorial, propuestos por la escuela soviética de geografía (Diyakonov, Gramoteyeva, Kalashnicova, 1976; Palamarchuk, Privalovskaya, Gorlenko, Runova, 1976; Frolova, 2002), y aplicados en investigaciones en el área de geografía del turismo (López, 2001; Sánchez, Mollinedo, Propín, 2012), facilitan el análisis del acomodo territorial de la economía turística, tanto en el plano histórico (organización territorial) como en la actualidad (estructura territorial). En los estudios sobre organización territorial se determinan los soportes físico-geográficos y el orden social que favorecen el desarrollo de una actividad económica, y los procesos históricos que la han delineado sobre un espacio concreto. Bajo este enfoque, la estructura territorial de la economía es parte de la organización territorial y queda enmarcada en este concepto (Propin, 2003).

En el caso de México, las investigaciones realizadas sobre estructura territorial del turismo son más numerosas que las basadas en el concepto de organización territorial. En el primer caso se pueden mencionar los esfuerzos académicos de Propin y Sánchez (2001), quienes determinaron la estructura territorial de la economía de México de ese momento, marco que englobaba la actividad turística del país a inicios de siglo. Por su parte, el trabajo de Gallegos y López (2004) revela la estructura territorial del turismo en la ciudad fronteriza de Juárez, Chihuahua. Sánchez, López y Propin (2005) presentan resultado sobre la estructura territorial del turismo en Monterrey, texto que es un antecedente del presente estudio. El trabajo de Vázquez y Reyes (2006), por su parte, aplica este concepto al ámbito del litoral de México; Vázquez y Aguilar (2011) recurren a la idea de organización territorial para explicar el arreglo del turismo alternativo en la parte media del estado de San Luis Potosí; Garza y Sánchez (2015) analizan el turismo en San Cristóbal de las Casas, y el trabajo de Sánchez, Mollinedo y Propin (2012) examina la estructura territorial del turismo en Guatemala.

Otros conceptos pertinentes de presentar en esta revisión teórica son los de recurso natural y cultural, recurso turístico, atractivo turístico y patrimonio cultural. De acuerdo con García Silberman (1970: 61): “… la palabra recurso da lugar a que se piense en aquellos elementos de la naturaleza que el hombre obtiene para su beneficio, es decir: el agua, el suelo, el clima, la fauna, la vegetación, los minerales, etcétera”. Sin embargo, como señala Zimmerman (1957, citado en García Silberman 1970: 61) el concepto de recurso no se refiere al objeto o la materia sino a la función o acción que le asigna la sociedad. Así, algunos elementos no son considerados recursos en tanto que no cuentan con una función. En ese sentido, los recursos turísticos son bienes (naturales, culturales y humanos, tangibles e intangibles, muebles e inmuebles) con características relevantes. Por su parte, los atractivos turísticos son representaciones o recursos turísticos creados o transformados (contemplación, interpretación, participación) para facilitar la experiencia turística (Navarro, 2015). Para García Silberman (1970), los recursos turísticos se clasifican en naturales y culturales, y estos últimos se dividen en históricos y contempóraneos. Cualquier territorio posee recursos turísticos que en función de sus características y el interés de los visitantes pueden devenir atractivos turísticos.

Dentro de los atractivos turísticos, el patrimonio cultural representa un recurso importante y generalmente uno de los de mayor magnetismo. El patrimonio cultural es un concepto amplio que incluye la literatura, el arte, los monumentos, los museos, la arquitectura religiosa, civil, militar, industrial o popular, la música, las danzas, las celebraciones festivas, las costumbres, la gastronomía, las leyendas, los rituales, los saberes o las creencias; es decir, el conjunto de elementos simbólicos que configuran la identidad cultural del territorio que los contiene. Esos elementos, a partir del reconocimiento de su valor por parte de los grupos sociales, adquieren un carácter simbólico debido a su capacidad para expresar de manera sintética y emocionalmente efectiva una relación entre las ideas y los valores (Crespi y Planells, 2003). A pesar de su relación con la historia y la memoria, el patrimonio cultural es un elemento vivo que no corresponde únicamente al pasado sino que convive con el presente e incorpora las innovaciones y avances de la modernización, por ello su uso y disfrute están asociados con el turismo (Troitiño, 2000).

En este contexto, la presente investigación está interesada en revelar la estructura territorial del turismo en Santiago, municipio que forma parte de la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM), Nuevo León, una de las aglomeraciones urbanas más importantes de México caracterizada por su intensa actividad industrial y comercial. Santiago, al estar en el área de influencia de la ciudad de Monterrey, la cual recibe anualmente 2 252 126 de visitantes, forma parte de la oferta turística complementaria al turismo urbano y de negocios de esa metrópoli. Dado que Monterrey es uno de los principales receptores de turistas en el país, es importante analizar la lógica a través de la cual se organiza la dinámica turística en los puntos que integran la oferta asociada a este destino principal. En consideración de esto, y con base en los hallazgos de los estudios sobre estructura territorial ya indicados, el interés se centra en explicar tres condiciones desde un punto de vista geográfico: la disposición espacial de los recursos turísticos que, a su vez, define los patrones de ocupación del espacio por parte del turismo; la infraestructura y la red de servicios que atienden la demanda de visitantes, y los flujos de bienes, personas e información que atraen a los turistas al municipio de Santiago. El producto científico final derivado de este estudio es el mapa de estructura territorial del turismo, que proporciona una visión sintética de la dinámica turística contemporánea que ahí ocurre.

En 2016, México ocupó el octavo lugar (con 35 millones de turistas) en el acomodo jerárquico que la Organización Mundial del Turismo publica anualmente, con base en la llegada de turistas internacionales a cada país (OMT, 2017). En ese mismo año, el turismo contribuyó con 8.7% al Producto Interno Bruto, cifra mayor al dato mundial correspondiente que está cercana a 3.0 % (INEGI, 2017 y WTTC, 2017). Lo anterior se debe a que el territorio mexicano posee recursos variados para la actividad turística en casi todas sus vertientes, aunque la de mayor importancia es el turismo de litoral, tanto por el número de destinos como por la cantidad anual de visitantes (López y Sánchez, 2007; López y Bringas, 2016). El segmento cultural, después del turismo de sol y playa, es uno de los pilares del sector. El país cuenta con un extenso patrimonio cultural, principalmente de origen prehispánico y virreinal, visible tanto en zonas arqueológicas como en ciudades y pueblos coloniales (López y Bringas, 2016). La Secretaría de Turismo (SECTUR) del gobierno de México ha establecido programas de promoción de lugares con el fin de que la economía del turismo, en la escala local y regional, crezca y se produzca un crecimiento concomitante en esas mismas dimensiones; sin embargo, tal objetivo aún no se ha hecho realidad. SECTUR tiene vigentes cuatro programas basados, nominalmente, en el carácter cultural de los destinos: Ciudades Patrimonio, Mundo Maya, Tesoros Coloniales y Pueblos Mágicos. Este último se estableció, a nivel nacional, desde 2001 y hoy incluye 111 localidades, entre ellas Villa de Santiago, nombre con el que se promueve a la cabecera municipal de Santiago dentro del programa (SECTUR, 2014).

Santiago es un caso interesante de implantación reciente del turismo por tres razones: la primera es su cercanía con un gran centro urbano, la ZMM, aglomeración que ocupa el tercer lugar por su tamaño demográfico en el país, y uno de los destinos preferenciales del turismo urbano y de negocios de México (Propin y Sánchez, 2007). La segunda se refiere al entorno natural que rodea a Santiago, comprendido en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, que funciona con categoría de área natural protegida desde 1939, y que significa una posibilidad de visitar un entorno con clima templado, a una distancia relativamente cercana, contrastante con las condiciones semiáridas donde se ubica la casi totalidad del aglomerado urbano de Monterrey. La tercera razón es su inclusión, en 2006, en el listado de Pueblos Mágicos, situación que, en principio, promovería una mejor articulación del turismo con la economía local.

Las razones esgrimidas líneas arriba explican el interés por examinar la actividad turística en el municipio de Santiago a través del concepto de estructura territorial que, como ha quedado demostrado en otros estudios sobre diferentes destinos turísticos del país, indicados líneas arriba, es de utilidad para develar, desde un punto de vista geográfico, la dinámica reciente generada por el advenimiento de la economía del turismo. La idea central que dirige esta investigación sostiene que el rasgo fundamental que delinea el entramado de relaciones territoriales forjadas por la implantación del turismo es su emplazamiento a la sombra de Monterrey, ciudad dominante, desde el punto de vista económico, en el noreste de México.

ESTRATEGIA METODOLÓGICA

La metodología utilizada en este estudio se conformó por dos partes: primera, trabajo de investigación documental para obtener información geográfica e histórica del lugar de estudio a partir de distintas fuentes bibliográficas y cartográficas, tanto en la Ciudad de México como en Monterrey. Segunda, trabajo de campo en el municipio de Santiago, entre octubre de 2014 y noviembre de 2017, con dos finalidades: por un lado, comprobar y analizar la distribución espacial de los recursos y servicios turísticos in situ y, por otro, indagar sobre los motivos de viaje y movilidad de los turistas que visitan Santiago, objetivos que se alcanzó por medio de la aplicación de encuestas y la realización de entrevistas semiestructuradas con visitantes y residentes. La información demográfica correspondiente se obtuvo de las publicaciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), mientras que los datos sobre el turismo en Nuevo León y Santiago fueron recabados del Sistema de Información Estadística del Sector Turismo en México (DATATUR de la SECTUR, base que contiene información de Santiago a nivel municipal desde 2007), del INEGI y de la Corporación para el Desarrollo Turístico de Nuevo León.

En total, fueron realizados cuatro visitas de campo con una duración de una semana cada una. Las dos primeras visitas se enfocaron en el reconocimiento del sitio a estudiar y en las dos últimas se realizaron las encuestas, 51 de ellas en la primera etapa y 71 en la segunda etapa. Las actividades de observación participante y realización de entrevistas fueron transversales a todas las visitas de campo.

Durante los recorridos de campo, se identificaron los puntos de interés turístico al interior del municipio de Santiago y se les clasificó en función de sus atributos (naturales o culturales; tangibles e intangibles), así como el tipo de actividades recreativas que en ellos se realizan; también, se cartografiaron los establecimientos de servicios turísticos (hoteles, restaurantes y agencias de viajes, entre otros). Los tiempos y medios de transporte fueron documentados durante las visitas realizadas, con base en las diferentes formas de llegar al destino (automóvil propio, transporte público y tours). La información recabada en forma directa fue contrastada con los contenidos de páginas web donde se promociona el turismo en Santiago. En forma complementaria a las referencias cuantitativas aportadas por las fuentes oficiales y la información reunida en el trabajo de campo, se obtuvieron datos de carácter cualitativo sobre la procedencia y actividades de los visitantes a través de técnicas como la observación no participante y entrevistas con actores locales (residentes, artesanos, prestadores de servicios y autoridades del sitio).

La encuesta aplicada se centró en establecer la procedencia geográfica y perfil de los visitantes, sus itinerarios y sus motivaciones de viaje, información fundamental para establecer la territorialidad del proceso turístico que tiene lugar en Santiago; esto se realizó con una muestra de 122 visitantes, encuestados en puntos clave del centro histórico, punto que registra la mayor afluencia de visitantes y donde se encuentran la plaza principal (Plaza 177 Ocampo), el Museo Municipal, la Plazuela del Mirador y la explanada del Palacio Municipal, empleando la estrategia de muestreo de conveniencia pero intentando mantener la equidad entre el género de los participantes. Cabe mencionar que la muestra final estuvo determinada por dos circunstancias: la primera es que se llegó un grado de saturación en las respuestas en la primera etapa pero se realizó una segunda etapa en una temporalidad distinta para dar mayor validez al ejercicio; la segunda circunstancia responde a cuestiones propias de la realidad local pues en ambas ocasiones, fue necesario reducir los períodos de estancia debido a la inseguridad que prevalece en la zona. Las respuestas a la encuesta muestran un grado alto de uniformidad, lo que se consideró como significativo de los procesos territoriales del turismo que acontecen en el ámbito municipal. Asimismo, esa información se utilizó para construir la cartografía correspondiente en una plataforma ARCGIS 10.1.

En cuanto a las técnicas cualitativas, la observación no participante se intercaló con la aplicación de encuestas y los recorridos de campo. Durante el proceso, los investigadores observaron y registraron diferentes aspectos de la dinámica turística: comportamiento de los visitantes incluyendo lugares frecuentados, horarios de mayor afluencia, tiempo de permanencia en los puntos turísticos; relación residente-visitante, observando la actitud de los locales hacia los visitantes y el papel de los primeros dentro de la dinámica turística (prestadores de servicios, guías, artesanos, propietarios de negocios). Las entrevistas, fueron realizadas de forma paralela al resto del trabajo de campo y se estructuraron con la intención de indagar temas como la temporalidad de la afluencia turística, la percepción de los residentes sobre la actividad turística y sus beneficios económicos en la localidad. Se entrevistaron tres funcionarios municipales; cuatro ciudadanos sin relación con la actividad turística; dos guías de turismo; dos propietarios de hoteles y dos artesanos.

Caracterización histórica y geográfica de Santiago

En la época prehispánica, la zona donde se emplaza Santiago estaba habitada por indígenas de la etnia guachichil. En 1596, el lugarteniente español Diego de Montemayor fundó la ciudad de Monterrey y adjudicó grandes extensiones de tierra aledañas a la nueva urbe; dentro de ese perímetro se encontraba la actual localidad de Santiago (Cavazos, 2009; Barbosa, 2003). En 1648, sólo había en el lugar una pequeña hacienda agrícola, escasamente explotada (Barbosa, 2003). A principios del siglo XVIII existían ocho grandes haciendas en el territorio de Santiago (Cavazos, 2009; Barbosa, 2003). El primer Ayuntamiento se instauró en 1690 y, en 1745, se iniciaron los trabajos de construcción de la capilla del Apóstol Santiago. Desde entonces, el trazado urbano de la localidad está definido por el conjunto del templo, la plaza principal (hoy Plaza Ocampo), las edificaciones a su alrededor y el curso del Camino Real (hoy calles Morelos y Rayón) rumbo a la plaza principal (Cavazos, 2009; Barbosa, 2003).

En la segunda mitad del siglo XX, se suscitaron cambios significativos en Santiago, con repercusión directa sobre la actividad turística contemporánea: en 1963, la construcción de la presa Rodrigo Gómez (también conocida como presa de La Boca), que se recarga con las aguas del río San Juan y que permitió a personas de Monterrey tener un recurso para la recreación, cercano, asociado con el agua. En 1980, la ampliación de la Carretera Federal 85, en su tramo Monterrey-Ciudad Victoria, mejoró la accesibilidad tanto al municipio como a la localidad de Santiago. Dos años después, se construyó, a escasos 50 metros de la parroquia de Santiago Apóstol, la Plazuela del Mirador, espacio que conecta visualmente el núcleo principal de la población con la Presa de La Boca (García Narro, 2003). A pesar del transcurso del tiempo, el trazado y las edificaciones antiguas del centro histórico de Santiago se han conservado. La apariencia de pueblo antiguo y el peculiar entorno paisajístico que lo caracteriza fueron la justificación para que la localidad quedara inscrita en el Programa de Pueblos Mágicos, en 2006 (SECTUR, 2014).

En la historia económica municipal sobresale el impacto que tuvo, sobre la generación de empleos, la apertura de la fábrica de tejidos El Porvenir, en 1872, en la localidad de El Cercado, que durante más de 130 años fue un pilar de la economía santiaguense (Rojas, 2010). La fábrica cerró sus puertas en 2008 y, con ella, desapareció una importante fuente de empleos para la comunidad. En la actualidad, la agricultura es poco significativa para el producto interno bruto municipal y sólo ocupa espacios reducidos, para la siembra de árboles frutales (manzanos) y algunos cereales, en las partes bajas de los cañones; existen también algunos potreros para la cría y engorda de ganado bovino que tiene como mercado a la ZMM.

Santiago es uno de los 51 municipios que integran el estado de Nuevo León y forma parte de la ZMM. Cuenta con 214 localidades, la mayor parte de las cuales son poco pobladas, con menos de 400 personas en cada una de ellas (INEGI, 2010). La cabecera municipal se localiza en las inmediaciones de la Sierra Madre Oriental, a 25º26’ N y 100º08’ W, y una altitud de 445 msnm. El municipio colinda al norte con el de Monterrey; al noreste con el de Cadereyta; hacia el sureste limita con los municipios de Allende y Montemorelos (de la zona citrícola de Nuevo León); por el sur es vecino del municipio de Rayones y del estado de Coahuila; hacia el noroeste se encuentra el municipio de Santa Catarina (Figura 1).

Figura 1

Localización del municipio y la localidad de Santiago, Nuevo León.

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Fuente: elaborado con base en datos cartográficos de INEGI.

El recurso natural relevante para la actividad turística en el municipio, y en la propia localidad de Santiago, es el paisaje asociado con la Sierra Madre Oriental, de rocas sedimentarias del Mesozoico que han sufrido intensos procesos de karstificación, lo que da origen a formas plegadas extraordinarias que, en algunos puntos, alcanzan desniveles entre los 400 y 2300 metros de altura (INEGI, 1981); estas formas ejercen una atracción importante sobre los posibles visitantes nacionales y extranjeros. La geomorfología es predominantemente montañosa con presencia de cañones paralelos como los de San Cristóbal, San Juan Bautista y San José Boquillas, todos con dirección noroeste-sureste, por los que fluyen corrientes intermitentes y algunos ríos de importancia como el de Santa Catarina. Entre los contrafuertes de la Sierra Madre y el Cerro La Silla se forma el Cañón del Huajuco, área deprimida sobre la que se ubican tanto la localidad de Santiago como la presa Rodrigo Gómez, único cuerpo de agua del municipio y sobre el que fluye el río San Juan (Ibid.). En años recientes, diversos cañones de la sierra, ubicados al interior del municipio, se han promovido y utilizado para realizar turismo de aventura, como en el caso de Matacanes, al sur, y San Cristóbal al norte. Desde 1939, las estribaciones de la Sierra Madre Oriental, al sur de Monterrey y en los municipios de Santa Catarina y Santiago, están comprendidas en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

El tipo de clima predominante, en las partes bajas del municipio, según la clasificación climática de Köppen es BS, y Cw en las partes altas de la Sierra Madre Oriental (García, 1988). El clima semiárido de Santiago, adosado a las otras peculiaridades geográfico-físicas de su entorno, como el recurso agua y la cobertura vegetal primigenia, permiten la práctica de actividades al aire libre, todo el año, como caminatas, senderismo, ciclismo, campismo, cañonismo y observación de fauna. En consecuencia con la estacionalidad marcada de la lluvia en la región climática donde se encuentra Santiago, la mayor parte de la cobertura vegetal natural es de bosque de pino-encino, en las zonas de la sierra, y de matorral submontano, en las partes bajas (INEGI, 1981). El territorio municipal pertenece a la vertiente del Golfo de México, y está contenido en la gran cuenca del río Bravo y subcuenca del río San Juan, de este último es tributario el río Santa Catarina, que desciende de la Sierra Madre Oriental con rumbo este, y escurre por cañones imponentes cercanos a la cabecera municipal de Santiago (SRH, 1976). Aunque existen actividades asociadas con el turismo de aventura en los cañones y sus respectivas corrientes de agua, éstas muestran un estiaje marcado y sólo pueden ser utilizadas durante la época lluviosa.

En esta forma, se puede afirmar que, en Santiago, el potencial de recursos naturales para uso turístico está fuertemente relacionado con la presencia de la Sierra Madre Oriental, en particular por la existencia de grandes desniveles en el terreno (cañones) y la formación de corrientes, caídas y cuerpos de agua (algunos cuantos permanentes y la mayoría temporales), a lo que se adosa la vegetación correspondiente al bosque templado con especies dominantes de pinos y encinos (Pinus pseudostrobus, P. greggii, P. teocote, P. cembroides, Juniperus monosperma, Pinus remota o Pinus catarinae, J. Deppeana, Pinus Greggii, Pinus Pseudostrobus, Pinus Teocote y Pinus Arzónica); el territorio es hábitat de diversas especies voladoras como gavilanes (Accipiter cooperii; Accipiter striatus); águilas (Buteo albonotatus, Buteo swainsoni, Buteogallus anthracinus); caridoradas (Dendroica chrysoparia), halcones (Falco peregrinus), lechuzas (Megascops asio), jilgueros (Myadestes occidentalis, Myadestes townsendi) y cotorras (Rhynchopsitta terrisi) así como de mamíferos como musarañas (Notiosorex crawfordi crawfordi), coyotes (Canis latrans impavidus), zorros (Urocyon cinereoargenteus, Vulpes velox macrotis), gato montés (Lynx rufus texensis), zorrillos (Conepatus mesoleucus mearnsii, Mephitis macroura milleri); comadrejas (Mustela frenata), ocelote (Leopardus pardalis), Jaguarundi (Herpailurus yagouarondi), pumas (Puma concolor) y oso negro (Ursus americanus eremicus) (CONANP, s/f). Esa biodiversidad favorece un tipo de turismo relacionado con la observación de fauna, en particular de aves.

Santiago es uno de los trece municipios que, debido a su cercanía y grado de interacción con la capital de Nuevo León, forman parte de la ZMM, primera en la jerarquía urbana del noreste de México, donde convergen flujos de migración procedentes de distintas regiones del estado y de entidades vecinas. En 2010, el municipio tenía 40 469 habitantes, 91% de los cuales residían la cabecera municipal; el resto de las localidades contaba con menos de 400 personas cada una, las más pobladas eran Laguna de Sánchez, La Nogalera o Potrero de Serna y Ciénega de González que, no obstante su reducida cantidad de residentes, están estrechamente asociadas con la promoción y ejecución de actividades turísticas en la zona rural de Santiago (INEGI, 2010. Figura 2). En 2010, el municipio se encontraba entre los quince con menor pobreza en el país: menos del 20% de su población vivía en pobreza extrema, cifra por debajo del promedio nacional que era superior a 46 % (CONEVAL, 2016).

Figura 2

Principales poblaciones del municipio de Santiago, Nuevo León (2010).

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Fuente: elaborado con base en datos cartográficos de INEGI, 2010.

El 40% del total municipal es población económicamente activa (PEA), fundamentalmente ocupada en el sector terciario (61%), lo que se asocia con actividades de comercio y servicios, muchas de ellas ligadas con el turismo; vienen después los sectores secundario (27%) y primario (8%) (INEGI, 2010; Ayuntamiento de Santiago, 2006).

La transformación de la economía a nivel mundial, en un proceso en que toman fuerza el sector secundario y sobretodo el terciario en detrimento de las actividades primarias (Chesnais, 1996), es notoria en el caso mexicano que desde la segunda mitad del siglo XX ha mutado de una economía basada en la producción agropecuaria y la minería a una que depende de la exportación de petróleo, las remesas y el turismo (Coll-Hurtado, 2017:49). Esto implica que la dinámica nacional ve crecer notoriamente el sector terciario, en un proceso de terciarización que implica una disminución de la importancia de los sectores productivos a favor de actividades asociadas con el transporte, el comercio y los servicios, si bien en forma irregular o informal; este panorama a escala global y nacional, ha sido un factor importante para explicar la expansión a nivel local del turismo en el municipio de Santiago, y lo ha convertido en una de las opciones para el crecimiento económico gracias a que se le concibe como una posibilidad de empleo asequible. Así, en la actualidad, cerca de una cuarta parte de la PEA de Santiago está ocupada en empleos vinculados con el turismo (SECTUR, 2014).

Las actividades económicas, sociales y culturales de Santiago están condicionadas por su proximidad geográfica con la ciudad de Monterrey; en este contexto, el municipio “se ha visto afectado por un alto índice de emigración de mano de obra joven en deterioro de sus tradicionales actividades agrícolas y ganaderas, y se han visto incrementadas las actividades relacionadas a los servicios turísticos y de recreación, tanto para visitantes nacionales como internacionales” (Ayuntamiento de Santiago, op.cit.). En los últimos años, después del período 2010-2013, de baja notoria en el número de arribos derivado de la inseguridad que prevalecía en el noreste de México, el turismo ha recobrado importancia: en 2015, se registró la llegada de casi 60 mil turistas (Cuadro 1), que pernoctaron al menos una noche en establecimientos de hospedaje de Santiago, incluidas las cabañas; el número de visitantes extranjeros es mínimo porque éstos siguen siendo alertados, por los gobiernos de sus propios países, en especial el de Estados Unidos, acerca del peligro que corren si visitan esta parte de México. Ese total de turistas representó poco más del 2% del número total de visitantes que llegaron a la ZMM (SECTUR, 2016).

Cuadro 1

Municipio de Santiago: llegada de turistas entre 2007 y 2015

Año Total Nacionales Extranjeros
2007 43 736 42 729 1 007
2008 40 205 38 775 1 430
2009 34 903 34 593 310
2010 20 967 20 695 272
2011 24 731 24 719 12
2012 25 281 25 252 29
2013 24 078 24 018 60
2014 37 906 37 906 0
2015 59 577 59 526 51

[i] Fuente: SECTUR, 2016.

Desde 2006, el ayuntamiento de Santiago, en el Plan de Desarrollo Turístico respectivo, propone la división del municipio en tres grandes sectores, que se distinguen por sus particulares recursos y servicios para el turismo, y que reciben los nombres de área de Carretera, Sierra y Casco Histórico. El principal canal de articulación terrestre es la Carretera Federal 85 que, además de comunicar el interior del propio municipio, lo conecta con Monterrey, núcleo urbano dominante y desde donde procede una proporción mayoritaria de personas que visitan Santiago.

En vista de lo anterior, es por medio del transporte terrestre, público y privado, que los visitantes llegan al municipio de Santiago. El servicio de ómnibus lo enlaza con Monterrey y el costo del pasaje, de ida y vuelta, es cercano a cuatro dólares de Estados Unidos, lo que facilita la afluencia de turistas con diferentes capacidades de gasto. Un inconveniente en la visita a Santiago, por medio de autobús, es que las rutas recorren el municipio sólo a lo largo de la Carretera Federal 85, y no ofrecen servicio exclusivo entre Monterrey y la cabecera municipal sino que ese tramo forma parte de una ruta más larga que incluye a ciudades ubicadas allende Santiago, hacia el sureste, como Montemorelos y Linares.

Otras vías de comunicación terrestre que enlazan al municipio con el resto del estado son la carretera estatal 20 que, aunque no se encuentra recubierta en su totalidad, atraviesa la Sierra Madre Oriental, desde Santiago rumbo al suroeste y oeste, hasta llegar al límite entre Nuevo León y Coahuila; esta posibilidad de tránsito permite la promoción del turismo en cañones del Parque Nacional Cumbres de Monterrey en Saltillo, capital de Coahuila. Esta vía conecta puntos de interés turístico primario como la cascada Cola de Caballo y comunidades de ingreso a los cañones como Puerto Genovevo y Ciénega de González. El otro camino es el que une Los Cavazos con Cadereyta, a lo largo del borde de la presa La Boca, y que se identifica como carretera estatal 35. Existen caminos de menor jerarquía que unen distintos puntos del municipio donde se promueve la actividad turística, como el que parte de la carretera estatal 20, desde Puerto Genovevo hacia Las Adjuntas y Potrero Redondo, lo que permite la llegada de visitantes a los cañones donde se practica turismo de aventura (Figura 2).

Así, el acceso a lugares del interior del municipio debe realizarse en taxis o líneas de transporte local; esta última opción es más complicada para los turistas, pues son rutas domésticas poco solicitadas y, por ende, los vehículos no están habilitados para el transporte de equipaje, ni existen horarios fijos de salida o señales adecuadas en relación con los sitios de interés turístico. Una opción común para grupos pequeños es contratar un taxi que realice el traslado desde Monterrey a los sitios de mayor interés: la cascada Cola de Caballo, la cabecera municipal y la Presa de La Boca. Por otra parte, para llegar a sitios más alejados, como los cañones, es indispensable contar con vehículos tipo 4X4 que puedan circular por caminos no asfaltados, tipo de comunicación terrestre que prevalece hacia el sureste del municipio; ante tal circunstancia, los turistas obligadamente necesitan contratar tours que parten tanto desde Monterrey como del centro de Santiago, que incluyen la transportación hasta los lugares de posta cercanos a los accesos a cañones y cuerpos de agua, y cuyo costo supera los 75 dólares de Estados Unidos, por persona, por un viaje de cerca de diez horas de duración y que incluye todos los suministros para realizar rappel o nado en río.

Los atractivos naturales y culturales para el turismo en Santiago

Los numerosos recursos naturales que se han convertidos en atractivos para el turismo localizados en Santiago pueden ser agrupados en tres áreas básicas: en las proximidades de la cabecera municipal, el área occidental y, por último, la suroriental (Cuadro 2, Figura 3). En la primera, se ubica el cuerpo de agua permanente, si bien creado por el trabajo humano, más importante de la demarcación, la presa La Boca que se encuentra habilitada para la práctica de distintas actividades turísticas que tienen que ver con el recurso agua; asimismo, en esta área se emplaza el complejo eco-turístico de la cascada Cola de Caballo, uno de los sitios más visitados en el estado de Nuevo León, debido a la altura de la caída de agua (25 metros) y la vegetación exuberante que la enmarca. Ambos recursos tienen un acceso relativamente fácil desde la cabecera municipal. El área occidental contiene lugares de significado para el turismo como los cañones El Salto, Laberinto y San Cristóbal, comunicados por la carretera estatal 20 y cuyo punto de ingreso es el poblado de Ciénega de González. La tercera área, al sureste de Santiago, cuenta con los recursos naturales más aprovechados por el turismo de aventura; se trata de los cañones Matacanes, Hidrofobia y El Chipitín o 7 Rapeles, además de las pozas de El Chipitín, insertos en una zona de bosque templado prístino. Todos estos sitios son de acceso complicado pues los caminos no están asfaltados y las comunidades de primer contacto son muy pequeñas (Puerto Genovevo y Potrero Redondo). Las tres áreas están contenidas en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

Cuadro 2

Municipio de Santiago, Nuevo León: recursos para la actividad turística.

Área Localización Tipo de recurso Punto de interés Actividades

Carretera
A lo largo de ambas sendas de la carretera 85 Natural Cultural Los Cavazos
Presa La Boca
Cueva Murciélagos
Gastronomía
Paseos en lancha
Pesca deportiva
Observación de fauna

Sierra
Parque Nacional Cumbres de Monterrey Natural El Salto
Laberinto
Cañón San Cristóbal
Puerto Gringo
Ciénega González
Laguna de Sánchez
Cañón de Matacanes
Cañón Hidrofobia
Cañón Chipitín o 7 Rapeles
Pozas de El Chipitín
Potrero Redondo
Observación paisaje
Senderismo
Cañonismo
Rappel
Actividad en agua
Escalada
Parapente
Campismo
Vuelo helicóptero
Observación flora
Observación fauna
Visita a cuevas

Casco Histórico
Núcleo primordial de Villa de Santiago Natural Cultural Caída Cola de Caballo
Centro Histórico
Oratorio M Milagrosa
Observación paisaje
Gastronomía
Apreciación patrimonial

[i] Fuente: Ayuntamiento de Santiago (2006), recorridos de campo y consulta de guías turísticas impresas y digitales sobre Santiago.

Figura 3

Áreas turísticas y tipos de turismo en el municipio de Santiago.

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Fuente: Elaborado con base en trabajo de campo. Base cartográfica INEGI 2016, 2017.

Aunque, como se expresa líneas arriba, los principales atractivos del municipio son de carácter natural y las variantes de turismo que se pueden realizar son consideradas como de bajo impacto sobre el ambiente, la inscripción de la cabecera municipal, en 2006, en el Programa de Pueblos Mágicos se justificó, principalmente, por el patrimonio cultural aglutinado en el centro histórico de Santiago. No obstante, en los recorridos de campo se observó que la riqueza patrimonial de este espacio es un recurso sub-aprovechado por el turismo cultural, y que los inmuebles que están habilitados para su visita son escasos.

En el centro histórico se encuentran varios edificios notables por su valor arquitectónico, relevantes en función de la antigüedad y el estado de conservación de estructuras originales (Figura 4). Destacan la Parroquia de Santiago Apóstol y el Palacio Municipal. Los estilos arquitectónicos de los inmuebles de esta parte de la ciudad incluyen variantes como el renacentista, el barroco, el neoclásico, el art nouveau y el art decó, todos con el toque de la arquitectura norestense desarrollada en Monterrey y sus alrededores (García Narro, op. cit.). Tanto las plazas como las casas y casonas cuentan en su exterior con una cédula que, en forma muy general, describe las características del inmueble, un poco la historia y muy poco la arquitectura del edificio, por lo que se desaprovecha la oportunidad de difundir, entre locales y visitantes, la riqueza patrimonial de Santiago. Otros puntos de interés son los dos museos que se encuentran al interior del casco antiguo: el Museo Municipal de Santiago, donde se explica la fundación de la ciudad, su devenir histórico y se exponen documentos, objetos y fotografías relacionados con esos temas; y el Museo de la Casa de la Cultura que exhibe obras de artistas locales.

Figura 4

Centro histórico de Santiago: localización de recursos y atractivos turísticos.

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Fuente: Elaborado con base en trabajo de campo.

De acuerdo con la revisión de la publicidad turística y los resultados de la encuesta y las entrevistas realizadas en Santiago, la gastronomía es uno de los recursos culturales sobresalientes del municipio. De hecho, sobre la carretera Monterrey-Ciudad Victoria, también conocida como Carretera Nacional o número 85, se emplaza una cantidad importante de establecimientos de restauración, en particular en el área de Los Cavazos. Esta alineación de negocios gastronómicos, con la presencia de otros giros comerciales, es frecuentada durante los fines de semana por visitantes que proceden, generalmente, de la ZMM. La oferta gastronómica se centra en elementos representativos de la comida norestense como la carne de res, las tortillas de harina de trigo, al igual que los dulces regionales.

Infraestructura y servicios turísticos

En el arreglo territorial del turismo en Santiago, destaca el centro histórico de la cabecera municipal como nodo de distribución y concentración de la función turístico-recreativa. Este espacio cuenta con varias ventajas frente a otros sitios de interés del municipio; desde Monterrey -tanto si se viaja en automóvil como en autobús-, se puede llegar directamente por la Carretera Federal 85, sin adentrarse en caminos secundarios; el tiempo de recorrido desde la capital del estado es relativamente breve (30 minutos); la cabecera municipal es un espacio pequeño que se puede recorrer a pie rápidamente y cuenta con distintos locales gastronómicos. La ubicación del lugar permite al visitante apreciar un entorno arquitectónico singular, así como vistas panorámicas de la presa de La Boca y de la Sierra Madre Oriental, sin necesariamente internarse en las zonas de montaña.

En 2015, el municipio de Santiago registró 33 establecimientos de hospedaje; tres con categoría de cinco estrellas, con un total de 545 habitaciones, y 29 cabañas que, en conjunto, tienen 216 habitaciones (INEGI, 2016). A fines de 2014, se realizó la apertura de un primer hostal, con siete habitaciones, orientado a recibir turismo mochilero. La distribución espacial de los alojamientos revela una concentración en la cabecera municipal y en los alrededores de la presa de La Boca; sólo un hotel se encuentra cerca del parque eco-turístico Cola de Caballo. Las cabañas se distribuyen en forma dispersa por el territorio municipal, en lugares como Ciénega de González, Puerto Genovevo, Laguna de Sánchez y Potrero Redondo, lo que revela que esta infraestructura de alojamiento atiende las necesidades de visitantes interesados en realizar actividades asociadas con el turismo de aventura y el turismo rural. La accesibilidad a los hoteles es fácil por encontrarse cercanos a la carretera o por estar emplazados en el centro histórico; aunque las cabañas están alejadas de los principales asentamientos del municipio, el fundamento de su ubicación se basa en su proximidad a los recursos naturales para el turismo como los saltos de agua, los basamentos rocosos singulares, los cañones y la cobertura boscosa.

Las empresas de servicios asociados con el turismo que operan en la cabecera municipal son negocios locales, y no hay presencia de cadenas hoteleras, ni restaurantes que funcionen bajo el régimen de franquicias. Como se comprobó en los recorridos realizados, lo mismo ocurre con los 24 guías de turistas y tour-operadores certificados que actúan a una escala local y regional (por ejemplo, lo que conducen recorridos por el Parque Nacional Cumbres de Monterrey); todo esto, hasta ahora, ha limitado la expansión de la economía del turismo en Santiago. La infraestructura existente permite entender que una de las motivaciones principales de visita al sitio sea la gastronomía; en el municipio hay 76 establecimientos de preparación y servicio de alimentos con categoría turística, cifra importante en relación con el tamaño demográfico de sus localidades (INEGI, 2016). En el centro histórico hay sólo un hotel y un hostal. Esto revela que la mayor parte de quienes visitan Santiago no pernoctan ahí; la cercanía de Monterrey, ciudad que concentra el mayor número de establecimientos de hospedaje perteneciente a cadenas hoteleras internacionales en México (Propin et al., 2004), explica esta circunstancia.

Los comercios de artesanías y souvenirs son prácticamente inexistentes, solamente hay un local con este giro en el municipio; sin embargo, los fines de semana en la plaza principal y en la explanada del Palacio Municipal se emplazan vendedores con ese tipo de mercancías. La cabecera municipal concentra la mayor parte de los establecimientos gastronómicos, sobre todo en las proximidades de la plaza principal; todos cuentan con una gran afluencia los fines de semana, con clientes que provienen de la ciudad de Monterrey. La oferta de restauración es amplia: comida regional, mexicana e internacional con diversos precios, desde costos asequibles (cinco dólares por persona) hasta restaurantes de alta cocina (más de 25 dólares por persona); fuera de la propia ciudad de Santiago, los establecimientos se ubican, en forma mayoritaria, en el corredor Los Cavazos y en las inmediaciones de la presa La Boca. Éstos son los elementos centrales de la oferta turística local y pueden conformar la plataforma que sostenga, en el futuro inmediato, la expansión y diversificación del turismo en Santiago.

Visitantes y flujos de turistas concurrentes en Santiago

De acuerdo con SECTUR (2014), en Santiago, el 99% de los visitantes son de origen nacional cuyo interés básico es la recreación (comer en algún restaurante, comprar algunos objetos), el gasto promedio es de 60 dólares de Estados Unidos por persona. Respecto a la percepción del destino, los visitantes aquilatan la ausencia de comercio ambulante e indican que hacen falta espacios para estacionar sus vehículos. La ocupación hotelera en la localidad es muy baja, y apenas rebasa el 25% al año, esto derivado de la cercanía de un alojamiento numeroso y diverso, ofertado desde Monterrey; los datos de la SECTUR (2016) sobre la estadía de turistas en Santiago, entre 2007 y 2015, indican una cifra un poco mayor a una noche por persona. La estacionalidad marcada del turismo en Santiago se revela por la llegada mayoritaria de visitantes durante los meses de julio y agosto, en la Semana Santa y los fines de semana largos (SECTUR, 2016). Los resultados de la encuesta realizada para este estudio concuerdan con esta información.

Se realizaron 122 encuestas, divididas casi a la mitad entre hombres y mujeres. El perfil de éstos revela un predominio de personas entre 26 y 40 años de edad (40% de los casos), con estudios de licenciatura (dos tercios), que tiene empleo en el área de su especialidad, viaja con miembros de su familia nuclear (60%), en auto particular (85%) y reside en la ZMM. El gasto promedio, por persona, indica una erogación de 50 dólares de Estados Unidos e incluye transportación, alimentación y alguna compra (Figura 5). Sólo un tercio de los entrevistados visitaba Santiago por primera vez.

Figura 5

Principales resultados de la encuesta realizada a los visitantes de Santiago.

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Fuente: elaborado con base en las encuestas aplicadas en Santiago

El origen geográfico de los respondientes indica un predominio de personas mexicanas, en particular residentes en Monterrey (60% del total de visitantes encuestados); los extranjeros representan apenas el 7%. No se determinó un patrón territorial predominante en cuanto a su residencia; la dispersión geográfica de su origen incluye sitios alejados como Yucatán, Oaxaca y Baja California, de donde procede un número reducido de visitantes (Figura 6). También, se consultó el libro de visitas del Museo Municipal para corroborar los flujos turísticos concurrentes en Santiago. En el período julio-noviembre de 2014, más de dos mil personas firmaron el libro de registro (89% eran nacionales y 11% extranjeros); el 52% de los firmantes residía en la ZMM y la procedencia geográfica de quienes llegaron del exterior indica un predominio de estadounidenses y europeos (Figura 7).

Figura 6

Procedencia geográfica de turistas encuestados en Santiago.

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Fuente: elaborado con base en las encuestas aplicadas en Santiago.

Figura 7

Procedencia geográfica de los visitantes extranjeros al museo de Santiago, 2014.

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Fuente: elaborado con base en el registro del museo municipal de Santiago.

Con base en los resultados de la encuesta, el 41% del total refirió hospedarse en Monterrey y, desde ahí, realizar la excursión a Santiago; 53% viven en la Zona Metropolitana de Monterrey y regresan a pernoctar en su domicilio, cifra que coincide con los datos recopilados en el museo municipal. Únicamente el 6% de los respondientes se hospedaba en alguno de los alojamientos del municipio. En relación con este aspecto, durante el trabajo de campo se tuvo acceso a los registros de uno de los hoteles locales1. En el período de mayo-octubre de 2014, se hospedaron en ese establecimiento un total de 54 personas: 85% de origen nacional y 15% de otros países. Los principales puntos de origen, Coahuila (40%) y Tamaulipas (20%) son los lugares de origen más frecuentes; en cuanto a los visitantes extranjeros, predominan los ciudadanos estadounidenses (7.4%) y alemanes (5.6%).

Más de la mitad de los turistas encuestados no sabían que se encontraban en un área natural protegida al momento de visitar Santiago; en contraste, la mayoría (93%) estaba consciente que visitaba un Pueblo Mágico. La Cola de Caballo, de los sitios contenidos en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, fue el más visitado por quienes respondieron la encuesta (un tercio del total); sin embargo, una proporción significativa (40%) no se desplazó más allá de la zona urbana de Santiago (Figura 5). Varios de los lugares del municipio, promovidos para la práctica de actividades turísticas de bajo impacto, como Laguna de Sánchez, Matacanes y El Potrero, fueron visitados por muy pocas personas durante el viaje que realizaron a Santiago (menos de 5% en cada caso). Esto sugiere que la localidad de Santiago funciona como lugar de destino turístico único para la mayor parte de quienes lo visitan. Los motivos de viaje de estas personas fueron múltiples; sin embargo, comer en el lugar de destino, conocer el lugar y pasear con la familia fueron las respuestas más comunes que agruparon más del 40% de la totalidad. En forma análoga, las actividades realizadas por los visitantes fueron básicamente tres: comer (cerca de la mitad de los respondientes), conocer el pueblo (20%) y pasear o turistear (otro 20%. Figura 5). No se halló ninguna otra actividad que interesara en particular a una gran cantidad de personas. Finalmente, la casi totalidad de los visitantes indicó que regresaría a Santiago, si tuviera la oportunidad.

Estructura territorial del turismo en Santiago

Como se ha indicado, líneas arriba, el municipio de Santiago cuenta con un patrimonio natural y paisajístico destacado, así como recursos histórico-culturales asociados con un imaginario del México pintoresco y tradicional, con un rasgo rural significativo, que lo ha afianzado como destino alternativo a las opciones urbanas ofertadas en y desde Monterrey. Así, la actividad turística en Santiago debe ser entendida en el marco de una profunda simbiosis con esa ciudad. Aunque el municipio cuenta con recursos turísticos propios, la cercanía con Monterrey ha sido el factor que ha impulsado su crecimiento como destino turístico. Esto es a partir de dos situaciones: la primera de ellas es que ha sido incluido como parte del recorrido turístico de la metrópolis en el caso de visitantes foráneos; y funciona como destino recreativo de proximidad para los residentes de la Zona Metropolitana de Monterrey (Sánchez et al, 2005).

La revisión de los itinerarios realizados en Santiago por los entrevistados apunta a que la localidad no es un destino turístico principal, sino que la llegada de turistas está condicionada a otros nodos de mayor importancia, así como a su ubicación estratégica en relación con el Parque Nacional Cumbres de Monterrey que funciona como escenario para actividades de turismo alternativo. Otros factores analizados en la presente investigación confirman la naturaleza local del turismo en Santiago. Los resultados de las fuentes empleadas para determinar la procedencia de los visitantes sugieren que la llegada de turistas a este destino corresponde, en forma preponderante, a excursionistas que residen o se hospedan en Monterrey, y que la afluencia de turistas extranjeros es muy reducida.

La presencia del patrimonio cultural en el núcleo histórico de Santiago constituye un valor turístico de relevancia, evidenciado tanto por los resultados de las encuestas como por la publicidad que realiza el municipio. Sin embargo, la manera en que está organizado el espacio turístico limita a los visitantes -en el caso de que estén interesados- de llevarse un conocimiento mayor o tener una interpretación significativa de los valores históricos y arquitectónicos del lugar o de participar en actividades que se llevan a cabo en los cañones del municipio. No hay recorridos guiados por los edificios más importantes, las cédulas informativas de los inmuebles proporcionan sólo información general y los mapas de localización de recursos, publicados por el municipio para incitar recorridos en la ciudad, no toman en cuenta que la mayor parte de los edificios son propiedad privada y no permiten acceso a los visitantes. En esta forma, se produce una centralización de recursos y servicios en torno a la plaza principal de Santiago, lo que obliga a los turistas a permanecer dentro de ese perímetro, durante su estancia (Figura 8).

Figura 8

Estructura territorial del turismo en Santiago, Nuevo León.

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Fuente: Elaborado a partir de trabajo de campo e INEGI, 2016 y 2017.

En consecuencia, el recorrido ordinario que realizan los turistas en el centro histórico incluye la visita al templo de Santiago Apóstol, la plaza principal y un tránsito, de pocos metros, hasta la plazuela del Mirador. Este patrón de movilidad parcial, al interior del centro histórico, coincide con lo que acontece en otras ciudades del mundo, y en los espacios patrimoniales en general (Ashworth y Tubridge, 2000). Algunos estudios han demostrado que esta situación también se genera en localidades de México inscritas en el programa de Pueblos Mágicos (Clausen y Velázquez, 2010; Sánchez, 2011; Alvarado, 2016; Garza y Sánchez-Crispín, 2005.). Por lo tanto, se puede inferir que la pertenencia a este programa no ha propiciado una dinámica turística que abarque más allá del núcleo central del asentamiento En los últimos años, la pertenencia a Pueblos Mágicos ha permitido la reordenación y remozamiento del centro histórico y, al mismo tiempo, ha concretado acciones, menores, asociadas con la señalización para llegar a sitios de interés turístico ubicados en los cañones (Matacanes, Puerto Gringo, Ciénega de González; SECTUR, 2014); empero, esto no significa que se haya fortalecido la articulación del núcleo fundamental con el hinterland turístico de Santiago. Así, los Pueblos Mágicos, no obstante su promoción y percepción entre el público como sitios tranquilos y tradicionales, se han convertido en destinos de visitación de sólo unas cuantas horas, cuyo sustento se articula sobre recorridos intraurbanos cortos, consumo de alimentos y compra de artesanías (donde exista la posibilidad), que se supedita a flujos turísticos generados desde otros destinos preferenciales y hacia los que hay mayor afluencia de visitantes (Alvarado, 2016.; Clausen y Gyimóthy, 2016), como acontece en Santiago con respecto a Monterrey.

Hasta ahora, el ámbito rural del municipio no ha sido ocupado, en forma intensa y notoria, por la economía del turismo. Esto no es necesariamente resultado directo de que las formaciones geológico-geomorfológicas de la Sierra Madre Oriental, recurso natural primordial de Santiago, se encuentren protegidas bajo el régimen de área protegida con la categoría de Parque Nacional, sino porque no ha habido una promoción de la actividad turística por parte de las autoridades local y estatales que se encuentre contenida en los planes de desarrollo correspondientes. Aunque la distancia física entre el entorno urbano de Santiago y los distintos cañones, caídas y cuerpos de agua y el bosque templado es corta, la fricción del espacio es fuerte debido a la calidad de la infraestructura de comunicación terrestre. Esto inhibe la generación de flujos cuantiosos de visitantes a las zonas que se aprovechan por el turismo (fundamentalmente de aventura) al oeste y sureste de la demarcación municipal.

CONCLUSIONES

La conformación territorial de Santiago, como destino turístico, se define por la presencia de recursos naturales singulares, como los contenidos al interior de las estribaciones de la Sierra Madre Oriental que se promueven para la práctica del turismo de aventura (caminatas, senderismo, rappel), al tiempo que algunas manifestaciones de la cultura local, como la gastronomía, también intervienen en el arreglo territorial de esta actividad económica. En particular, el centro histórico de Santiago, con algunos recursos culturales y patrimoniales de consideración que se utilizan más bien en los planos decorativo y escénico, otorga identidad a este destino turístico, que es percibido y promovido como un entorno tranquilo y pintoresco. La existencia de vías de comunicación y servicios asociados con la economía del turismo, además de la promoción de Santiago como destino turístico preferencial en el estado de Nuevo León, se centran en la zona metropolitana de Monterrey; todo esto facilita la generación continua de flujos de visitantes, mayoritariamente nacionales y, en especial, residentes en la capital del estado, concurrentes en la cabecera municipal.

La estructura territorial que el turismo ha generado en el ámbito municipal de Santiago tiene una relación intensa con las decisiones que se toman en Monterrey. La promoción del turismo municipal, como la de otros destinos en el estado, depende de los agentes afincados en la capital estatal. El municipio de Santiago contiene tres de los lugares más promocionados por el gobierno neoleonés para ser visitados desde Monterrey: la cascada Cola de Caballo, la presa de La Boca y el propio centro histórico de Santiago. Se trata de sitios de visitación corta, centrada en espacios concretos, sobre unos cuantos elementos patrimoniales y no vinculados con otros lugares próximos, de interés turístico, que pudieran ser visitados, por medio de una ruta o itinerario turísticos, lo que diversificaría la dimensión del viaje hacia experiencias más holísticas que incluyeran la vista a sitios con recursos naturales sobresalientes. La infraestructura de servicios hoteleros y de restauración en el municipio es escasa y poco especializada, situación que, sin duda, es resultado de la proximidad geográfica de la ciudad de Monterrey donde se concentra la oferta de alojamiento y servicios al turismo de diferentes categorías. Actualmente, esta circunstancia obstaculiza la expansión de Santiago como destino turístico.

La designación de Santiago como Pueblo Mágico no ha modificado sustancialmente la estructura territorial que el turismo conformó antes de su inscripción en el programa. El principal núcleo emisor de turistas es el mismo (la zona metropolitana de Monterrey), las vías de acceso de antaño son las que actualmente se usan para llegar al municipio, y los flujos de visitantes continúan siendo mayoritariamente de origen local. Así, Santiago funciona como un núcleo turístico secundario que depende de Monterrey en diferentes ámbitos: promoción, conectividad y accesibilidad; esto significa que la mayor afluencia turística, nacional y extranjera, se controle y fluya, en proporción muy significativa, desde la capital de Nuevo León. El ambiente tranquilo y la calidad del paisaje natural de Santiago, contrapuestos a la apresurada vida urbana en Monterrey, lo convierten, por su cercanía y oferta gastronómica, en destino ideal para escapar, por unas horas, de la rutina de la gran ciudad. En el futuro inmediato, no se prevé que los recursos naturales contenidos en la Sierra Madre Oriental, dentro del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, sean promovidos en forma intensa de tal manera que generen flujos intensos y constantes hacia esta parte del municipio, básicamente porque la infraestructura de comunicación terrestre no es adecuada y porque el tipo de turismo que ahí se puede practicar continúa siendo de élite, en razón del precio del viaje, de los requerimientos de estancia y del tipo de turista que decide desplazarse hasta estos lugares.

AGRADECIMIENTOS

Los autores de este trabajo hacen expresa, en estas líneas, su gratitud a las personas siguientes por su colaboración en diferentes fases del trabajo investigativo. A los licenciados en Geografía Armando de Jesús Trejo Victoria y Álvaro Moisés Sánchez Mier (qepd) quienes participaron, en un primer momento, en los recorridos de campo, levantamiento y procesamiento de encuestas. Al estudiante Marco Antonio Barriga Rivas quien hizo las primeras versiones cartográficas de los resultados. A los licenciados en Geografía Juan de Dios Páramo Gómez y Octavio Romero Cuapio quienes llevaron a cabo una segunda fase de recopilación y procesamiento de datos; el licenciado Páramo construyó la versión final de los mapas que acompañan a este escrito.

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Notes

[3] A petición de los informantes, no se publica el nombre del establecimiento.

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